Trivialización de los blogs
Esta semana he estado trabajando en la ponencia que voy a presentar en el Congreso de Edublogs de Mario Nuñez, en la UPR de Mayagüez. Le puse de título “Blogs y periodismo independiente: las oportunidades del formato más allá de los blogs de El Nuevo Día” (la ponencia al final quizás no valga la pena, pero el título quedó de show).
Pienso hablar de cómo se ha trivializado el tema de los blogs en Puerto Rico con la adopción del formato por parte de El Nuevo Día y otros periódicos del mainstream internacional.
Los medios de comunicación tradicionales, que en un pasado cercano parecieron sentirse amenazados de alguna manera con la ola de participación ciudadano que traía la web 2.0, ahora han adoptado los blogs como plataforma, no sin antes establecer ciertas tesis conciliadoras:
• Los blogs son formatos que permiten al público comentar.
• Los blogs permiten opinar y ser informal.
Esta reducción tan simplista armoniza perfectamente con la hegemonía de los grandes medios. La participación ciudadana en la información se limita a comentarle las notas a los mismos de siempre, y el estilo particular de los blogs se reduce a una posible broma cada dos párrafos y un “qué opinan” al final. En un segundo, tercero o cuarto plano queda el periodismo ciudadano (el de verdad), las leyendas de los blogs con mega audiencias, y la posibilidad de hacer periodismo profesional e independiente por este medio tan accesible. Si domina este discurso, el mainstream definitivamente se habrá tragado lo revolucionario de los blogs y la web 2.0.
Por lo tanto, en eso quiero enfocarme, en los blogs como medios de comunicación completos, y no como sección liviana de un gigante. En la posibilidad de emprender proyectos periodísticos comerciales y profesionales de forma independiente, como ya se ha hecho en Estados Unidos, Europa e incluso América Latina. Por que de eso se trató y se tratá la popularidad del formato, en lo accesible y autogestionado qué es. Los comentarios y la supuesta informalidad que requieren son cosas secundarias.
Interesante, ¿Verdad? Bueno… quizás no, pero el título está bueno.