El paternalismo y los conflictos entre
las clases media y baja en Puerto Rico

He notado que en Puerto Rico hay una pequeña rivalidad entre los miembros de la clase media y las personas de los estratos sociales más bajos. Las quejas por los muchos beneficios que tienen los de la clase baja, no las escucho de los adinerados, sino mayormente de trabajadores.
Estos cuestionamientos existenciales de la clase media hasta ya tienen un razonamiento desarrollado: los ricos evaden impuestos por que tienen mil formas de hacerlo y controlan el gobierno, mientras que los pobres no pagan impuestos más cualifican para muchas ayudas gubernamentales que no pagan ellos, ni los ricos, sino el trabajador asalariado. (En Agitando el Show tenían el lema de “Soy clase media, y no aguanto más”. Cómico y revelador a la vez. )
El razonamiento casi denuncia una conspiración entre la clase alta y la clase baja para exprimir a la media y sacarle todo el jugo. Los socialistas de la Universidad de Puerto Rico niegan tal cosa; dicen que la clase media no existe, que todos son o proletarios (trabajadores) o burgueses (dueños de los medios de producción), quizás mas por estrategia propagandística (”todos contra los ricos” y cosas así ) que por razonamiento científico. Pero la tensión es evidente. Y no es exclusiva de Puerto Rico. El educador brasileño Paulo Freire ya la señalaba en su libro Pedagogía del Oprimido, al decir que:
…los individuos asistidos desean, indefinidamente, más y más, y los no asistidos, frente al ejemplo de los que lo son, buscan la forma de ser igualmente asistidos.
Teniendo en cuenta que la elites dominadoras no pueden dar ayuda a todos, terminan por aumentar en mayor grado la inquietud de las masas.
Incluso, Carlos Marx ya había descrito el comportamiento de una clase social que estaba por debajo del proletariado urbano, el lumpemproletariado. Wikipedia define esta clase como una
…población situada socialmente por debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad (delincuencia, prostitución, etc)
También dice el artículo que “esta clase social ha sido considerada tradicionalmente por el marxismo como carente de conciencia política e inútil, y susceptible de servir de punto de apoyo a la burguesía”.
Obviamente, no todo lo que mencionaba Marx como características del lupemproletariado es igual en nuestros tiempos y nuestro contexto. Sería muy injusto pretender que ésto fuera así. Pero aún mucho de ésto sigue vigente, y más en Puerto Rico.
Hay que recordar que a finales de siglo XIX, la clase dominante en la Isla, además de los comerciantes, eran los hacendados, quienes imponían en el país un estilo de vida señorial y paternalista, es decir, se veían a sí mismos como padres y al resto del país como hijos e hijas. Esto es lo que ellos llamaban “la gran familia puertorriqueña”, concepto antecesor al nacionalismo albizuista de principios de siglo XX y al neonacionalismo que denuncian los ensayistas postmodernos en la actualidad. Los trabajadores y artesanos urbanos de la época no aceptaban su discurso paternalista, pero los campesinos que trabajaban sus haciendas por sueldos miserables y que frecuentemente necesitaban de la “misericordia” del patrón para poder enfrentar crisis, si llegaron a ver a los hacendados como padres. La necesidad moldeaba su visión.
Luego, los hijos y nietos de esa extinta clase hacendada, como Luis Muños Rivera y Luis Muños Marín, siguieron en la dirección del país, ahora como profesionales, con la misma visión paternalista que alcanzaría su clímax en ese gran estado benefactor que fue, en un principio, el Estado Libre Asociado. Esta situación ha cambiado, pero sigue siendo muy parecida. No hay que ser un catedrático para encontrar paternalismo en muchos políticos (recordemos como se han usado fondos estatales como los del barril del tocino para socorrer “misericordiosamente” a familias necesitadas, de la misma forma que socorría el hacendado al campesino) . Y si aún hay muchos padres políticos, quiere decir que aún hay muchos hijos socorridos, ajenos a los conflictos de clases, y parecidos al lumpemproletariado que describía Marx.
¿Anacrónica lectura? Puede ser. Llámenle si quieren graciosas coincidencias.
