Alivianarse o desplomarse:
las opciones de los periódicos según The Economist

En Denken über han reseñado un reportaje de la revista The Economist titulado Who killed the newspaper? con una conclusión que capta muy bien lo mismo que había pensado hace unos meses cuando leí aquella edición de la revista inglesa:
…si las temáticas livianas reemplazan a la buena investigación, las revistas no logran tener el “prestigio” de los diarios y los “reporteros ciudadanos” no salen a la calle y siguen atrás de un teclado.. ¿como pueden aparecer los nuevos “watergate”?
Mariano escribe ésto debido a que la serie de reportajes a la cual pertenece “Who killed the newspapers”, según recuerdo, apuesta por el futuro de una prensa mucho más liviana, rápida, y fragmentada (tanto en intereses como en localizaciones). Porque, contrario a lo que alegan los optimistas del campo, The Economist no cree que el público quiera un periodismo más complejo, serio, investigativo o literario, sino todo lo contrario:
…people like short stories and news that is relevant to them: local reporting, sports, entertainment, weather and traffic. On the internet, especially, says Mr Chisholm, they are looking to enhance their way of life. Long pieces about foreign affairs are low on readers’ priorities.
Algunos nos solemos quejar de las coberturas de “el mundo en un minuto” de la televisión, o de cómo los diarios cada vez transforman sus coberturas a unas basadas en muchas imágenes a color con textos minimalistas. Pero ¿No será que la demanda de las masas obliga al mercado a ofrecernos un periodismo sencillo, breve y distractivo? (Será que, como dice uno de los reportajes, “in future … some high-quality journalism will also be backed by non-profit organizations”).
Hay quien podría argumentar que si la calidad y rentabilidad de los periódicos sigue decayendo en las próximas décadas, los “periodistas ciudadanos” podrían tomar su lugar. Yo no estoy tan seguro. Anteriormente había comentado sobre como en Puerto Rico mientras el estado se estaba cayendo en cantos los blogueros seguían ensimismados –“atrás de un teclado”– escribiendo cada uno sobre sus mundos particulares, con poca atención al interés público. Este comportamiento no lo juzgo. Me parece comprensible; cada cual tiene sus propias obligaciones, e ir a cazar políticos no suele ser una de ellas, como sí lo podría ser para un periodista convencional.
¿Y entonces? Si la venta de periódicos sigue su bajando a tal punto que algunos hasta se aventuran a predecir su muerte, ¿a dónde irá a parar el periodismo y la función social que éste ejecuta? ¿Perderemos la oportunidad de ver futuros Watergate, miniwatergate o postwatergate?
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Álvaro Vargas Llosa publicó en The Washinton Post un intento de refutar el reportaje de The Economist. Pero, como dicen en este blog, sus “refutaciones” lo que hacen es darle más peso a la tesis de la revista.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — December 7, 2006 @ 3:17 am
Buen post…No sé cómo se me pudo pasar este tema…Al respecto, pienso que toda esta invasión de nuevas tecnologías en los medios ha hecho que el periodismo entre en un franco proceso de redefinición.
No podemos tapar el Sol con un dedo y no darnos cuenta que el público ha cambiado. Es otro.
Definitivamente, algo está sucediendo y los comunicadores o periodistas tenemos la obligación de repensar en este asunto, así no haya tiempo, pues existen muchas dudas o preguntas que no pueden quedar en el aire…¿O sí?
Saludos,
Comment by Sandro Medina Tovar — December 21, 2006 @ 7:21 pm
Si, totalmente de acuerdo Sandro. La peor forma de enfrentar los cambios es ignorandolos. Este tema merece mucha reflexión.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — December 22, 2006 @ 6:39 am