Tinta Digital
Bitácora electrónica de Eugenio Martínez Rodríguez

November 17, 2006

Interpretar la emigración puertorriqueña

Últimamente he estado pensando mucho en la emigración puertorriqueña hacia Estados Unidos.Creo que los conflictos psicológicos causados por dicha emigración son injustamente menospreciados por la academia, los medios y el estado. Claro, en comparación con emigraciones como la de los dominicanos a Puerto Rico, la de los cubanos a Miami, y la de los mexicanos a Estados Unidos, parecería que la emigración boricua, una de avión y pasaporte, es sólo un paseo sin regreso.

Pero este proceso causa muchas confusiones en los sujetos que experimentan, de una u otra forma, este fenómeno.

Los que se van

Los que emigran muchas veces no saben como interpretar y entender su emigración. Unos se sienten expulsados por su país, y desarrollan sentimientos de rencor y coraje contra su lugar de origen, por entender que representa todo lo malo que desean dejar atrás. Este sentimiento se puede observar en los individuos incluso desde antes de que emprendan el viaje. Estas personas convierten al territorio que dejan en una metáfora que engloba todos sus problemas y obstáculos. Algunos, incluso, suelen aconsejarle “a todos” que se marchen de la Isla.

He conocido puertorriqueños residentes en Estados Unidos que, aunque no lo admitan, se les nota que les produce placer ver noticias negativas sobre Puerto Rico –como la crisis económica, la alta criminalidad y la corrupción gubernamental— por que ésto, al parecer, les hace sentir que la decisión de marcharse fue la correcta. En los comentarios que se dejan en El Nuevo Día referentes a la criminalidad o la corrupción podemos encontrar muchos ejemplos de esta actitud.

Por otro lado, otros pueden desarrollar sentimientos de culpa. Al estar altamente influenciados por la romantización pre moderna de Puerto Rico, empiezan a añorar a una Isla ideal –inexistente– y a cuestionarse si el emigrar para buscar “algo mejor” fue la decisión correcta, y no un acto de desesperación, codicia y “mal agradecimiento”.

Otro grupo puede viajar a Estados Unidos y sentirse muy a gusto con la superioridad de la calidad de vida que encuentren en su nueva residencia. Entonces empiezan las comparaciones, y ante esto, varias pueden ser las reacciones de los puertorriqueños en la Isla.

Los que se quedan

Muchos en Puerto Rico toman esas comparaciones como prueba de la superioridad de todo lo estadounidense frente a lo puertorriqueño, y no sólo en cuanto a oportunidades económicas, sino en cuanto a inteligencia, modales, astucia, honradez, buenas tradiciones, etc. Todo ésto abona al ya desarrollado sentimiento de inferioridad colectiva del colonizado.

Otros podrían reaccionar ante las comparaciones con disgusto. El tener a alguien de visita hablando sobre cómo su salario es mejor que el tuyo, sobre cómo los servicios de su ciudad son mejores que el tuyo, sobre cómo sus vecinos son más honrados y buenos que los tuyos, y sobre cómo las carreteras, los edificios, el tendido eléctrico, las costas, el mar, el cielo y la tierra son mejores que todo lo tuyo, no es agradable.

Además de éstas reacciones, los que se quedan pueden desarrollar distintas interpretaciones del proceso de emigración de sus compatriotas.

Algunos, al no tener la necesidad de emigrar y buscar mejores condiciones de vida, pueden ver a los emigrantes como los que buscaron la solución más fácil, los que abandonaron el país por más dinero, y hasta pueden llegar al extremo de ver algo de traición en la emigración (lo cual es compatible con la visión de los puertorriqueños con sentimientos de culpa en EEUU).

Armonizar las interpretaciones

Tal vez la solución sería dejar de metaforizar algunas cosas, y verlas de forma más literal y según las circunstancias individuales. Cada cual encuentra sus propias oportunidades de manera diferente, en tiempos diferentes y en lugares diferentes. La acción de moverse a tierras lejanas es algo tan antiguo como la humanidad, así como, lo contrario, el deseo de permanecer en un sitio. Por lo tanto, ni los que se quedan deben recriminar y juzgar a los que se van, ni los que se van deberían ser sadicos ni inculcar envidia. Cada cual escoge sus caminos y sus decisiones. Total, se puede ir, regresar o quedarse, pero los verdaderos amigos y la familia serán los mismo. Al final todos somos familiares que vivimos lejos.

Categorizado en: Puerto Rico, Ciencias sociales

14 Comments »

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  1. Buen artículo. Esto me recuerda una clase de psicología social que cogí en la universidad (¡qué muchos temas interesantes tenía esa clase!). Uno de los conceptos que explicaban era que todos nosotros tendemos a racionalizar nuestras decisiones por mucho tiempo después de que las hemos tomado. Dentro de ese proceso de “post-racionalización” añadimos razones que no se nos habían ocurrido cuando tomamos la decisión originalmente. Piensa, por ejemplo, en la persona que pertenece a un partido político por tradición familiar, pero que se pasa la vida buscando evidencia de por qué su ideología es la más sensata.

    Pienso que hay mucho de eso en el debate entre los que se van y los que se quedan. Quizás la razón para irse o quedarse fue una sencilla, pero con el tiempo tratamos de justificarla para sentirnos tranquilos con nosotros mismos (”¿lo ves? ¡Yo sabía que irme/quedarme fue la mejor decisión que pude haber tomado!”). No sabes cuántas veces he dado razones como las que pusiste en la imagen cuando hablo de estos temas…

    Comment by Rafi Torres — November 17, 2006 @ 8:09 pm

  2. Hola Rafi

    No sabía de esa “post-racionalización”. Eso parece explicar todo bastante. Una vez leí que nos pasamos toda vida tratando de buscar pruebas que reafirmen en lo que ya creemos.

    Es bien curioso que tal vez estos debates y conflictos surjan de nuestro deseeo de sentirnos tranquilos.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — November 18, 2006 @ 5:17 pm

  3. muy buena discusión. tengo familiares afuera, y todos tienen conductas así como las que describes. es como dices, tratan de convencerse de que tomaron la decisión correcta cada vez que tienen la oportunidad, pero a la misma vez, coquetean románticamente con volver a puerto rico cada vez que nos visitan. pero desisten de la idea en fracciones de segundos porque sus vidas ya están hechas en gringolandia.

    Comment by Kahlúa Macarena — November 21, 2006 @ 2:06 pm

  4. Que se jo.. Ya yo probe deso, allí lo unico que hay es frio y mas frio. Ademas, odio tener que hablar ingles 24/7, ya me acostumbre a mis palabras. Y finalmente, porque mudarme para el polo norte cuando vivo en el paraiso, literalmente. Lo importante no es pensar lo que pueda hacer el pais por uno, sino lo que uno puede hacer por el pais.

    Lo dejo ahi, porque rapido me vuelvo subjetivo…

    Comment by Alexander Allen — November 21, 2006 @ 6:11 pm

  5. Hola Kahlúa

    Fíjate, tienes razón en eso, algunos no adoptan una de las posturas solamente, sino que las combinan. Es un gran conflicto interno.

    Alexander

    Esa actitúd suena muy bien. Ojalá pudieras contagiar al resto del país con esa visión.

    Saludos

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — November 22, 2006 @ 5:03 am

  6. Saludos Eugenio. Me gusto mucho tu articulo y lo he compartido (trackback) con los que visitan mi web site.

    Comment by Wilfredo — November 22, 2006 @ 11:20 pm

  7. Muchas gracias Wilfredo, me alegro que te gustara.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — November 23, 2006 @ 4:41 am

  8. Me gusto mucho el articulo.

    Comment by Don Puerto Rico. — January 1, 2007 @ 7:22 pm

  9. Me gusto mucho el articulo.

    Comment by Don Puerto Rico. — January 1, 2007 @ 7:24 pm

  10. Esa definicion de los boricuas que viajan es correcta, pero te puedo decir que la mayoria de los que opinan así son los boricuas que se mudaron a EU a trabajar y no tuvieron que sufrir la descriminación que los que vivíamos allá en la época de los 50 hasta el 80 como hicieron mis padres y nosotros los que nacimos allá y asistimos a la escuela. Siempre añoramos volver a nuestra islita porque aquí trataban a todo el mundo con mucho cariño aunque no te conozcan. Durante las vacaciones de navidad compartíamos con la familia y no me acuerdo que nungunos nos quejaramos de que estabamos aburridos como dicen los jovenes y niños de hoy día. La tecnoligía es un adelanto positivo pero a la misma vez han hecho que nuestros jovenes ciberales sea un poco frio y muchas veces sin cariño ni sentido del dolor ajeno. Tenemos que comunicarnos con nuestros niÑos y jovenes constantemente para excudriñar en ellos el orgullo y los valores puertorriquenos. Sé que añadí algo al tema pero los boricuas de viajan hoy día a teminar de cumplir sus metas tienen un camino más facil que caminar. Nosotros los de vieja guardia que sabemos y entendemos que no importa cuantos años estes al otro lado sabemos que somos de Puero Rico y que soñamos que algún día nos vamos a retira a descansar en una casa de ensueÑo en nuestro bello Puerto Rico. Saludos a todos y por favor mantengamos nuestras tradiciones vivas no solo el Departamento de turismo son los únicos que tiene que hacer de su parte para promover nuestra cultura nosotros también debemos sembrar cultura. Lily de Jesus

    Comment by Lydia E de Jesus — January 7, 2007 @ 2:48 pm

  11. Don Puerto Rico
    Me alegre que le gustara. Gracias por su comentario.

    Lydia

    Gracias por compartir tu punto. Este artículo lo escribí pensando en la emigración puertorriqueña más reciente (de mediados de los 80’s hasta hoy) que es la que más o menos conosco.

    Las experiencias con la emigración de las generaciones anteriores supongo que , que aunque hay grandes parecidos a lo que describo aquí, también debe tener grandes diferencias, ya que no es el mismo pérfil de emigrante ni el mismo contexto histórico.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — January 7, 2007 @ 11:03 pm

  12. Tu artículo podria catalogarse como psicológico, más que otra cosa. Te centras en la realidad de las actitudes de un lado y otro, del que emigra y del que se queda. Todos los puertorriqueños somos hijos de la migración. Pero el factor forzada prevalece y es necesario reiterarlo. La persona que emigra siempre lo hace forzado, a mi entender por cinco cosas: por un afan aventurero, por que se es perseguido o profugo de alguna mala obra, porque se huye de la violencia o porque se está jodido económicamente. Eso sin dejar aparte la cuarta, los que emigran contra su voluntad: ese el caso de los hijos de los inmigrantes y de las personas que son secuestradas y arrancadas de su lugar nativo para ser esclavos de sus secuestradores. La mayor migración de ese tipo en los tiempos pasados inmediatos fue el secuestro de negros en afríca. Pero hoy en día sigue ocurriendo: además de la trata negra, estan los casos de la trata blanca y el secuestro de niños.
    Segun el motivo de la emigración, son las actitudes del emigrante. José Luis Gonzalez en su cuento la carta nos retrata con gran maestría una de las realidades de la emigracíón: la de mentir cuando no se cumplen las expectativas del que emigró anunciando grandes realizaciones en la tierra prometida. La realidad es que siempre se cuentan las historias ejemplarizantes de los cinco que tuvieron exito y se ocultan las de los cientos que quedaron igual o peor que como llegaron. En fin, las causas por las que la gente emigran nos dan la clave para entender la emigracion e inmigración. Solo hay que mirarse en el espejo de los llamados indocumentados para atisbar que la profunda raíz de este asunto está en la injusticia. En la mayoría de los casos, en la incapacidad de que el planeta sea un lugar de buena convivencia de sus ciudadanos. Detras de esas actitudes que muy bien retratas, estan esas razones que se repiten y repiten a lo largo de la historia.

    Comment by Sergio — January 8, 2007 @ 1:41 pm

  13. Muy buena discusion! Sabes? Aunque estoy muy familiarizado con las teorias de la colonizacion (y sobre todo la colonizacion psicologica), haz dicho algo aqui que me ha puesto a pensar en algo que no se me habia ocurrido.

    Yo vivo en Estados Unidos. Me mude, primordialmente, por que mi novia esta estudiando aca y yo ya habia terminado todos mis creditos de maestria. Lo unico que me quedaba era mi tesis y eso, como tu sabes, se puede escribir en donde sea. Esto implica que no me mude por ninguna de las razones que dices. Fue una cuestion personal. Pero me haz puesto a pensar en todas aquellas personas que se van de Puerto Rico huyendole a las cosas como estan. Presentas un problema que a mi me parece es una cosa de que vino primero, el huevo o la gallina. Dices: “Unos se sienten expulsados por su país, y desarrollan sentimientos de rencor y coraje contra su lugar de origen, por entender que representa todo lo malo que desean dejar atrás.” Y esto, definitivamente, me ayudaria a entender porque hay tant@ puertorriquen~@ ciego a los problemas de Estados Unidos. Sin embargo, crees que esa actitud la desarrollan en su viaje? O crees que se van de la Isla porque siempre han creido que Estados Unidos es una panacea terrenal? A mi me parece que puede ser una combinacion de ambas, pero conociendo tanta persona que vive en Puerto Rico y es tan asimilada, me parece que es un sentimiento que cargan muchas de ellas. Yo creo que algunas de estas personas utilizan la excusa de lo mala que estan las cosas al momento para hacer lo que ell@s siempre quisieron hacer: irse a vivir a Estados Unidos, ese lugar magico donde tod@s viven tranquil@s y en paz. Ls busqueda sadica de malas noticias de Puerto Rico es, entonces, una busqueda de justificacion, de re-afirmacion de que no tenian otra opcion. Sin embargo, ya ell@s habian tomado esa decision mucho antes, era cuestion de cuando?

    Buenisima discusion, amigo.

    Comment by Raul — January 28, 2007 @ 6:17 pm

  14. Hola Sergio

    Sí, es psicológico, lo escribo desde el primer párrafo (“conflictos psicológicos”). Me enfoco en esto por que es lo que me interesa, cómo se piensa la emigración. Las razones o motivos detrás de esos pensamientos, aunque están relacionados, no los toco aquí por que no es el propósito del escrito, el cual es la concepción de las personas sobre la emigración.

    Sin embargo, no creo que toda persona siempre emigra forzada. El “afan aventurero” que mencionas es prueba de ello, ahí nadie te fuerza, es simple voluntad. Y cuando hay razones económicas de por medio, no siempre es que se “está jodido económicamente” y por lo tanto no hay otra opción, sino que sencillamente se quiere mejorar una situación (Fijate que el cliché dice “buscad algo mejor” y no “buscar algo bueno”).

    Decir que toda emigración es forzada es argumentar que es algo indeseable que todo el mundo quisiera evitar, y no creo que sea así. Moverse puede ser algo muy placentero.

    Raul

    Creo que las razones y motivos de la emigración son algo bien complejo en el cual nunca influye exclusivamente un sólo factor, sino una enredada combinación de muchos. Sin embargo, creo que sí podriamos aspirar a conocer las razones primordiales de cada tipo de emigrantes.

    En cuanto a lo que me preguntas de que si creo que la actitud de rencor a su lugar de origen es desarrollado en el viaje o si por el contrario simpre lo han tenido, pues creo que es desde antes. Cómo escribí más adelante, “este sentimiento se puede observar en los individuos incluso desde antes de que emprendan el viaje”. Es como la compra de un pasaje mental. Quisás ni ellos sepan que luego decidirán emigrar, pero inconcientemente ya estan madurando las premisas que los llevarán a tomar la decisión.

    Lo que mencionas sobre la posibilidad de que las malas circunstancias del país sean una excusa para hacer lo que siempre quisieron hacer, emigrar, pues yo creo que es muy posbile que esto sea así en muchas personas. Tal vez nuestras ideologías y prejuicios no llevan a la orilla de un risco, pero son las cirscuntancias económicas y sociales las que nos dan ese último empujón necesario para movernos. Pero esto es en algunos casos, creo que no debemos generalizar.

    Saludos.

    Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — January 28, 2007 @ 8:50 pm

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