Tinta Digital

October 21, 2006

Una defensa a la palabra trigueño


Ya es una práctica común, entre las personas que cierta educación, interrumpir a un hablante para aclarar que se dice “negro” luego de escuchar palabras como “trigueño”, “moreno”, “piel oscura” o alguna variante. Los blancos nos aclaran que se dice negro, entre otras razones, para demostrar lo libre de prejuicios que son, y lo libre de prejuicios que le gustaría que esté el hablante interrumpido. Los negros, por su parte, nos aclaran que se dice negro en un acto de reivindicación social; en una muestra de orgullo y resistencia a los prejuicios tradicionales.

Una compañera de clases negra una vez nos dijo un grupo que decirle “trigueño” a un negro es una ofensa.Yo no estoy de acuerdo.

No dudo que llamarle trigueña a ella sí sería una gran ofensa, pero para gran parte de la población negra de menos educación que ella la ofensa sería llamarles negros. Por ejemplo, si en una fiesta familiar, yo le llamo negros y negras a mis primos y primas, y tíos y tías que lo son, posiblemente varias personas dejarían de hablarme por esa noche. Y por esa semana. O quizás más.

Esto es debido a que, por muchas razones históricas (negativas, sí), las palabras “negro” y “negra” para estas personas poseen una fuerte connotación negativa de la cual ellos no quieren ser parte. En muchos casos, no es que se avergüencen de su color, de sus características biológicas, ni de lo que son, sino que no quieren poseer esas connotaciones que su cultura históricamente le ha dado a las palabras negro y negra.

Yo creo que se debe fomentar el respeto de todas las personas, sin importar su color, pero no creo en imponerles palabras a individuos que ya tienen en su universo de significación connotaciones negativas para estos significantes impuestos. Esto sería no respetar la cultura y el lenguaje del otro. Sería, una vez más, un acto de imposición de la educación blanca occidental a la población negra y pobre.

Por mi parte, quien se sienta orgulloso de ser negro o negra, lo felicito. Quien sienta igual sentimiento por ser trigueño o trigueña, o moreno o morena, lo felicito igual. No juzgo a nadie por su color, y también trato de no juzgar a nadie por su lenguaje. No creo en una razón universal e inapelable que dicte como cada cual debe actuar y expresarse.






















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