Tinta Digital

October 12, 2006

Los grafitis en San Juan

Filed under: Puerto Rico

Ayer estaba viendo por televisión el informe del alcalde de San Juan, Jorge Santini, y me sorprendió mucho todo el tiempo que le dedicó el tema de los grafitis, y cómo piensa multar y penalizar a todos aquellos que lo practiquen (Ya Cáscara escribió sobre ésto). Ya sabía que esa era su posición y que esos eran sus planes, pero no tenía idea de que tenía tanta prioridad en su administración.

Una cosa que me llamó la atención fue cuando dijo que sus ayudantes visitaron la Escuela de Artes Plásticas para orientar a los jóvenes que practican el grafitis sobre su ilegalidad. Con eso, queda claro que estarían persiguiendo a muchos estudiantes de arte, y no simplemente a vándalos y delincuentes que gustan dañar propiedades.

Por mi parte, me gusta ver grafitis en ciertos lugares públicos (puentes, paseos, ceras, paredes, etc) y también pienso que no hay nada mal y practicarlo en propiedades privadas abandonas (si a un edificio no se le está dando uso, que por lo menos sirva de espacio para el arte). Me gusta la idea de sacar el arte de los museos y hacer de la ciudad un gran taller.

Ahora, cuando se practica el grafitis en paredes de residencias, en propiedades comerciales en uso, en estatuas, en monumentos históricos o sobre edificios públicos que, por su función, tienen que tener una estética institucional y neutral, estoy de acuerod con que multen a los autores y le hagan pagar los daños.

Abajo pongo algunos grafitis que he visto.



La pared es de un Kentucky Fried Chicken
abandonado en pleno Río Piedras hace alrededor
de un año. Estaba asquerosa, como el resto
del edificio. Ahora no.


Esta es una pared bien grande que en un Marshalls
abandonado en Río Piedras. Tiene buenos diseños,
pero la mayoría son malísimos (claro, desde el punto
de vista de este famoso crítico de arte que aquí
les escribe). Esta pared es como un gran taller.


Éste está chévere. Un mediocre zafacón
blanco ahora es portador de una sonrisa.


No sé si lo hicieron a propósito, pero éste parece
decir más por su ubicación que por el diseño.
Le caería perfecto el título de “Grafiti tras las rejas”
(ojalá Santini no me copie el título para su campaña).


Otro objeto mediocre convertido en portador de arte.


Ya aquí es otra cosa. Cuando se utiliza el grafiti
sobre una propiedad privada que esté en uso, no
estoy de acuerdo. Imaginense si un día se encuentra
a un grafitero “ejerciendo su libertad de expresión”
con el frente de su casa o con su carro. Con los
de este tipo estoy de acuerdo con las multas.






















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