El liderazgo en las redes

Conosco una organización de ayuda comunitaria que no carece de fondos, conocimientos, ni publicidad, sino de voluntarios. Su problema es, según creo, que cada vez que alguien se le acerca para colaborar con el proyecto , el liderato del grupo empieza a exigirle y darle ordenes como si fuera otro empleado más. Y nadie quiere ser empleado en su tiempo libre.
Por cuestiones como éstas, creo que una cuestión interesante de la descrentralización de la sociedad que he mencionado antes, es que requiere una coordinación cordial entre muchas partes, lo cual no suele ser fácil en culturas donde el concepto de líder está estrechamente vinculado a las figuras fuertes y autoritarias, cuyo poder suele basarse en una posición alta dentro de alguna jerarquía.
En ese entorno, la norma es que hayan jefes y no lideres. La diferencia de éstos dos estilos de dirigir suele enumerarse de la siguiente manera:

Ahí hay un reto, que Friedman, Anderson y Castells nos señalan implícitamente. La visión del liderato debe ajustarse al cambio de paradigma estructural –y hacer enfasis en conceptos como la inteligencia emocional, el capital social, la delegación y el enpoderamiento–, ya que cuando se suele trabajar mediante métodos de colaboración, y no solamente mediante una relación de subordinación, entonces, más que ordenar, hace mucha falta influenciar. Influenciar para pactar, no para mandar.
Artículos relacionados:
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