La batalla de la comunicación

Donald Rumsfeld, secretario de defensa de Estados Unidos, ofreció unas declaraciones muy interesantes al decir que su país ha perdido –o está perdiendo– la batalla de la comunicación frente a los islamitas.
Como bien resume Fernando Meza, del blog Periodismo Global, Rumsfeld “dejó claro que los extremistas logran colocar en la opinión pública musulmana mensajes distorsionados anti-americanos beneficiándose de Internet y las nuevas tecnologías y las TVs por satélite”.
En palabras de Rumsfeld:
Hoy estamos en la primera guerra de la historia que es poco convencional y se desarrolla en la era del e-mail, blogs, blackberries, instant messaging, cámaras digitales, Internet global, teléfonos móviles, video cámaras portátiles, canales 24 horas de noticias y televisión por satélite.La posibilidad de contrarestar el discurso oficial
Lo interesante de esta noticia es que confirma que estas nuevas tecnologías que menciona el secretario son menos predispuestas a hacerle eco al discurso oficial de la clase dominante. Por el contrario, son mucho más abiertas para servirle de foro a discursos alternativos, cosa que no pasaba con medios de comunicación masiva como la radio, la televisión tradicional y los periódicos de circulación nacional (solo compara, en cuanto al costo y la diversidad, con los pequeños boletines y panfletos de izquierda, pero definitivamente no en impacto y potencial).
Aunque este ejemplo de los islamistas radicales no es el más “positivo”, por decirlo de alguna manera, si quitamos hipotéticamente a los islamitas radicales y ponemos en su lugar cualquier movimiento obrero, feminista, indígena, político o social, no es difícil pensar que estos discursos alternativos también pudieran contrarrestar eficazmente –o “vencer”, como dijo Rumsfeld– los discursos de la clase dominante.
En un artículo anterior había expresado que:
En lo personal, más que si las tecnologías digitales están o no revolucionando la comunicación, me interesa plantear la pregunta de a dónde nos llevará todo esto, y me refiero, no a la comunicación, sino a la sociedad en general. ¿Una discusión académica sobre que etiqueta ponerle a los sucesos que vemos? ¿O desembocará en algún tipo de cambio en la forma que está ordenada y trabaja nuestra sociedad?Tal vez peque de iluso y me precipite al darle una respuesta a esas preguntas, pero en estos momentos tengo la impresión de que estamos empezando ha experimentar esos cambios que mencionaba, pero tan paulatinamente (en comparación con otros grandes cambios sociales de la historia) que a veces pasa desapercibido.
Tres deseos
Ante esto, tres deseos se me escapan de la mente:
*Nuestra solidaridad con los ciberdisidentes chinos, quienes luchan para poder aprovechar estas herramientas y las posibilidades de cambio traen.
*Nuestra condena a compañías como Google, Yahoo y Microsoft, quienes imposibilitan cualquier adelanto de la libertad de expresión y prensa por adelantar sus intereses capitalistas al ser cómplices de gobiernos represivos.
*Nuestro pésame a la clase dominante (de todas las naciones, denominaciones y variaciones), que, tal y como le pasara a la Iglesia Católica con la invención de la imprenta, ha dejado de tener el monopolio de la comunicación.
Sólo falta que los Martin Luteros contemporáneos sigan clavando sus tesis en las pantallas de los ciberfeligreses.
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Muy interesante las implicaciones para el futuro. En estos días estaba escuchando sobre el caso de un político local que se reunió en Washington para hacer cabildeo. Cuando el político llegó acá dio una versión muy positiva de la reunión que rápidamente fue desmentida por periodistas que se comunicaron directamente con gente en Washington. Un analista político comentaba muy acertadamente que aquí hay políticos que se creen que todavía vivimos en los tiempos que las noticias viajan por barco y tardan semanas en llegar a nosotros. No sólo las noticias llegan instantáneamente, sino que también vienen sin filtros.
Me pregunto si el alcance de estos nuevos medios es tal, que en ausencia de ellos EEUU hubiera podido mantener vivas historias como las de las armas de destrucción masiva en Irak.
Comment by Rafi Torres — February 21, 2006 @ 6:10 pm
Hola
Estoy de acuerdo contigo Rafi, y este desarrollo en las comunicaciones a venido muy acertadamente en nuestros tiempos, en los cuales esa imagen romantica del periodista que fiscaliza el poder se esfuma como un recuerdo perdido.
Eso que planteas sobre las armas de destrucción masiva es una pregunta muy interesante. Yo no veo a CNN, y mucho menos a Fox, muy útil en ese sentido.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — February 25, 2006 @ 3:56 am