¿Que qué nos pasa ?

En Puerto Rico hay una tonta campaña premodernista que usa como lema la pregunta retórica ¿Qué nos pasa, Puerto Rico? insinuando que nuestros pueblo está perdiendo sus valores y cualidades (El típico discurso premoderno que sitúa la utopía en el pasado, aquella Edad de Oro donde todo era mejor, ese en antes que tanto menciona mi abuelo y los de su generación).
La campaña tiene una serie de anuncios televisivos en los cuales muestran como, según ellos, las personas en Puerto Rico no tienen valores ni cortesía, para luego dar el mensaje de que recuperar nuestros valores es tarea de todos.
El ya famoso ¿Qué nos pasa Puerto Rico? se ha convertido en un cliché, desde que la televisión y los periódicos lo han usado como reflexión prefabricada que explica vagamente que todos los problemas se reducen a la perdida de nuestros valores.
Hoy domingo se publicó un excelente artículo de Janice Gordolis, catedrática de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey, en El Nuevo Día titulado…adivinen… ¿Qué nos pasa?, pero contrario a lo de esperarse, no era otro lamento premodernista que añoraba el pasado utópico, sino una refutación a ello. ¡Por fin! Me dije. Dice Janice Gordils, su autora, que:
Lo que nos pasa es que andamos confundiendo la excepción que confirma la regla con lo que de verdad ocurre en nuestras calles, escuelas, comercios, hogares. Lo que nos pasa es que hay quien, no contento con señalar a quien comete una falta, critica lo que somos.
¡Amén Janice! pero esto sigue…
Lo que nos pasa es que se nos está metiendo bien adentro la necia idea de que lo malo que ocurre en el país será porque nos lo merecemos. Si valemos poco, merecemos poco. Se nos está clavando hasta el tuétano que hemos perdido los valores. Si así fuera, no habría cultura que atesorar. Se nos está incrustando en el alma que debemos tenernos miedo. Lo que nos pasa es que nos estamos mirando en un espejo ajeno, como el patito feo. Si el mal es cómo somos, lo que somos, el ser mismo, no hay remedio. Se repite y se repite tanto que hay quien se lo cree, se lo toma en serio y piensa en mudarse a la Florida.
Pasa que no debiéramos tomarnos tan mansamente el que se forme hábito de hablar mal de los puertorriqueños. Oiga, ¿acaso no se da usted cuenta de que hablarme mal de los puertorriqueños es hablar mal de mi mismísima madre? No, mi madre no actúa como dice esa campaña. Ni tampoco mi hermana es así. Puertorriqueños son mis tíos, puertorriqueños mis compañeros de trabajo, mis vecinos, Tito y Yamil. ¿Me mientan la madre como si tal cosa y cuando intento pararle el caballito a quien así me ofende, despacha mis objeciones llamándome optimista, queriendo decir ilusa? ¿Quién es el enajenado, el que defiende la dignidad de su pueblo o quien le da cuerda a la injuria añadiendo agravios al pliego de acusaciones contra nosotros mismos, contra uno mismo?.
Como bien dice la autora –que por este medio propongo que la nominen a un Premio Publitzer, y si escribe dos artículo más como este que la consideremos para el Nóbel–, no es cuestión de intentar tapar el cielo con la mano. Hay criminalidad. Hay gente mal criá allá afuera. Hay un problema grande de drogadicción. Nuestros políticos dan ganas de reir y la comedia televisiva ganas de llorar. Pero nada de lo cual es nuevo, y más aún, nada de lo cual representa lo que son los puertorriqueños y puertorriqueñas.
Que qué nos pasa, nos preguntan. La mejor contestación sería ¿Qué te pasa publicista? No somos así.Como dice la Sr. Gordils:No, señor, no me hable mal de mi madre. No menosprecie a mi hermano ni a mis sobrinas, vecinos y compañeros de trabajo, ni a los jóvenes. Hoy no me topé ni con una sola persona que mereciera que le dijera ¡La tuya!
Amén.
Eres mi héroe.
El cliché de la frase me es intolerable. Peor es cuando leo cualquier carta al editor en los tres periódicos del país y todo el mundo tiene una versión de la maldita pregunta.
Parecería que los publicistas de esta campaña nunca se leyeron La Charca de Zeno Gandía. Si lo hicieran verían que hace un siglo en el Puerto Rico campestre habían violaciones, abusos sexuales, problemas de alcoholismo, de familia, etc.
Me hago eco de tus palabras ¿Que C*%#R*o les pasa publicistas?
Comment by Luis — October 28, 2005 @ 5:32 am
Ja, tú sabes de lo que hablo. Tambien había notado eso que comentas sobre las cartas al director en los periódicos. Ahora en vez de empezar diciendo “señor director” se empiza diciendo “¿Qué nos pasa Puerto Rico” y luego el mensaje.
Es gracioso, pero molesta la repetición. Me recuerda al artículo En este país del español Mariano José Larra, el cual criticó esa frasesita que los españoles usaban en su tiempo, con un propósito similar.
Saludos, y gracias por el comentario
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — October 29, 2005 @ 12:04 am
Ah, y el enfasis que le das a la frase ¿Que carajos les pasa publicista? está chevere. Cápta más la esencia del mensaje.
Comment by Eugenio Martínez Rodríguez — October 29, 2005 @ 12:14 am
tremendo…jajaja
Oficina del procurador del confinado
(787)257 -0573
Comment by Eriberto — November 5, 2005 @ 6:31 pm
Excelente artículo! Adelante y Bendiciones
Comment by judith — February 28, 2006 @ 6:33 pm